SEVILLA COFRADIERA..

martes, 1 de abril de 2008


UNA LEYENDA DE PIRATAS.


EXTRAÍDO DEL ESPACIO MESSENGER DEL AGÜELO.




Cuenta una leyenda, que en el más recóndito confín del universo, allí donde las criaturas mitológicas tienen su feudo y residencia, un temerario Bucanero, llevaba años armando una flota que fuera el terror de los mares por siempre amén. Dicho corsario, se había empleado a fondo buscando por cantinas y muelles portuarios desde cabo verde a La Española, para nutrir su tripulación con la flor y la nata de la piratería…muchos sacrificios lo llevaron, a él y a su segundo de a bordo, a buscar en cada uno de esos hombres, esa cualidad que los hacía especiales y que habrían de sacar a relucir para llevar a cabo tan magna empresa. El caso es que, después de muchísimas lunas, se dieron cuenta de que el número y la calidad de los seleccionados era el adecuado, y orgullosos y satisfechos ya se veían surcando los mares, a los mandos de esa nave que tantas horas de sueño les había quitado…pero no, el golpe de la tempestad fue brutal y no los dejó salir de su guarida, en la que habían empezado a escribirse las primeras páginas de esta historia; pero esta tripulación se levantó, se supo rehacer y como un ave fénix, resurgir de nuevo esperando el día en que, por fin, pudieran hacerse a la mar; una y otra vez libraron los escollos, nuevos tifones asolaron su almacén, otros piratas, de menor categoría que ellos, intentaron un asalto que rápidamente fue solventado por nuestros valientes protagonistas, mientras que los lazos de unión entre ellos y su tripulación, cada vez más numerosa, se iban afianzando con cada golpe recibido, haciéndolos uno solo, en el espíritu y el sacrificio.

Aconteció entonces un día, un Viernes radiante de sol, luminoso como los ojos de la amada reflejados en el mar, que esta masa preparó la nave, recibió las instrucciones de sus superiores en el mando, que no en el trabajo diario, y se dispuso a salir a navegar, con el brío que sólo tienen las grandes hazañas, la elegancia sobre el mar que sólo poseen las más afamadas embarcaciones, a fin de llegar con su nave hasta el corazón de cada puerto, para así ganarse el respeto y el temor de sus contemporáneos; y a fe que lo consiguieron, llegando incluso a escribir con letras de oro en el mismísimo cielo, las iniciales de los valientes que habían participado, para que todo el que levantase la vista, pudiera comprobar la certeza de estos hechos, acaecidos en las entrañas del mundo…todavía hoy, si miramos al cielo en un día claro, podemos apreciar los destellos dorados de estos celestes gráficos, que nos llevaran a entender en parte lo que sintieron estos hombres, cuando vieron cumplida al fin, la meta que les atormentaba.

Los más viejos del lugar transmiten, de padres a hijos, la existencia de treinta y cinco almas que siguen levantando la vista al cielo, cuando despuntan las primeras luces de cada Viernes Santo…en recuerdo de esos otros que les precedieron…pero esto solo son “cuentos de piratas”.

2 comentarios:

prados dijo...

enhorabuena, teneis muy buen blog, saludos

ferro dijo...

ten por seguro que se hablará de estos piratas por estos confines durante mucho tiempo¡¡ Felicidades por tu trabajo literario¡¡